Pocas veces el recuerdo me habla tan fuerte. Se me vuelve con frecuencia, un susurro por encima del que puedo acomodar mi día a día y simplemente posponer la urgencia de fijar la imagen y la palabra. "Zim…" tengo mucho que decir de ti, todavía. Antes que el océano borre con su distancia de días tus árboles, tu comida, tu gente.