Cuna de Oro
Sótano, en el centro una litera. Alrededor de esta juguetes antiguos, objetos inservibles y un escritorio sobre el que descasan unos libros y una radio.
Clodomiro: (En la cama de abajo. Voz infantil) Casimira.
(Silencio)
Clodomiro: Casimira.
Casimira: (En la cama de arriba. Voz infantil) ¿Qué?
Clodomiro: ¿Qué hora es?
Casimira: Las tres.
Clodomiro: ¿Las tres?
Casimira: Si, las tres.
(Silencio)
Clodomiro: Te acordás a qué hora dijo que iba a llegar.
Casimira: Sólo dijo que no tardaba.
Clodomiro: ¿Nada más?
Casimira: Sólo que no tardaba, nada más.
(Silencio)
Clodomiro: No te parece que ha tardado demasiado.
Casimira: (ronca)
Clodomiro: Casimira
Casimira: (sigue roncando)
Clodomiro: Casimira
Casimira: (continúa roncando)
Clodomiro: ¡Casimira!
Casimira: (ronca más fuerte)
Clodomiro: ¡¡¡Casimira!!!
Casimira: (entre dormido y despierto) ¿Qué?
Clodomiro: Te pregunté si no te parece que ha tardado demasiado.
Casimira: No te preocupes ya va a venir.
Clodomiro: ¿Seguro?
Casimira: Si, seguro.
(Silencio)
Casimira: (ronca)
Clodomiro: Casimira, no te durmás.
Casimira: (ronca de nuevo)
Clodomiro: Que no te durmás.
Casimira: (soñolienta e irritada) ¿Por qué no?
Clodomiro: ¿Y si viene?
Casimira: Entonces quedate vos despierto y me avisas.
Clodomiro: Si vos te dormís, y me quedo despierto solo, me voy a aburrir y me va a entrar sueño.
Casimira: Entonces ponete a jugar con los corritos, o oí la radio.
Clodomiro: Tenés razón, voy a oír la radio. (Se quita las sábanas. Se levanta. Tiene el pelo largo y canoso. Su barba también s banca. Viste unas sandalitas, Short a cuadros, una camisola roja y una gorra. Se acerca al aparato. Sintoniza varias estaciones pero ninguna le satisface, sin embargo la deja encendida)
Clodomiro: Esta radio está peor que un televisor.
Casimira: (Ronca)
Clodomiro: Mejor me distraigo con los juegotes. (Agarra un avión, lo pasea de un lado a otro)
Clodomiro: Ya me aburrí, mejor juego con el tractor (lo mueve de un lado a otro en el piso)
Casimira: (Ronca)
Clodomiro: Ya me aburrí, mejor juego con el osito. (Lo manipula un rato)
Casimira: (Ronca)
Clodomiro: (Deja de jugar con el osito) Casimira
Casimira (Ronca otra vez)
Clodomiro: (Le tira el oso) ¡Casimira!
Casimira: (Despertando un poco) ¿Qué?
Clodomiro: ¿Qué hora es?
Casimira: Las tres y diez.
Clodomiro: ¿A qué hora crees que llegue mi mama?
Casimira: No sé, dijo que no iba a tardar.
Clodomiro: Ya sé, pero a qué hora crees que regrese.
Casimira: (Irritada) ¡No sé! Para que querés que regrese.
Clodomiro: Es que tengo hambre.
Casimira: Yo también tengo hambre.
Clodomiro: Hacenos comida pues. Ya estoy cansado de estar comiendo juguetes.
Casimira: Si no estuviéramos enllavados en el cuarto hace años nos hubiera hecho comida de la de verdad.
(Silencio)
Clodomiro: ¿Y si nos escapamos y buscamos a mi mama allá afuera?
Casimira: (Totalmente despierta) ¡Tenés razón! Hagamos eso, por qué no se nos ocurrió antes. (Baja de la cama. También tiene el pelo coanoso. Viste unas sandalitas, un Short a cuadros, una camisola azul y una gorra volteada)
Clodomiro: Dale, abramos la puerta.
Salen por el lado derecho.
Casimira: Dale, ¡empujad fuerte!
Clodomiro: (Esforzándose) Ahí voy
Regresan.
Casimira: Quitemos estas cosas, y empujemos la puerta con el escritorio. Dale vas a ver que vamos a poder.
Clodomiro: Bueno, apurémonos.
Sacan el escritorio por el lado derecho
Casimira: (Esforzándose) Dale, empujá
Clodomiro: (Esforzándose también) Ahí voy
Casimira: (Esforzándose) Dale, empujá más fuerte
Clodomiro: (Esforzándose aún más) Ahí voy
Casimira: (Esforzándose) Dale, empujá más, más fuerte
Clodomiro: (Esforzándose todavía más) Ahí voy
Casimira: Mejor descansemos
Clodomiro: Si, mejor
Regresan al escenario. Se sientan entre los juguetes.
(Silencio)
Clodomiro: ¿Qué hacemos?
Casimira: No sé, jugar.
Clodomiro: Bueno, juguemos al papá y a la mamá.
Casimira: Dale pero vos sos la mamá y yo el papá.
Clodomiro: Bueno.
Casimira: (Se sale del escenario y regresa. Actuando como hombre) Amor, ya vine, ya me tenés lista la comida.
Clodomiro: (Actuando como mujer) No todavía no, como no me dejaste dinero, no pude ir a comprar los frijoles.
Casimira: ¿Qué no te dejé para los frijoles?
Clodomiro: No, no me dajeste para los frijoles.
Casimira: (Enojada) Amor mirame a los ojos (le agarra la cabeza por la mandibula): ¿No te dejé para los frijoles.
Clodomiro: (Con miedo) No.
Casimira: (Le da un golpe en la cara y luego dos patadas) Vas a ver qué te hago por estarme mintiendo. (Clodomiro cae al suelo)
Clodomiro: (Se levanta indignado) ¡No! Así no, así no se vale, no me golpees fuerte.
Casimira: Pero si así golpeaba mi papa a mi mama. ¿No te acordas?
Clodomiro: No.
Casimira: Clodomiro acordate.
Clodomiro: Me estás engañando vos, sos mala.
Casimira: En serio, así tratan los papás a las mamás.
Clodomiro: No, no, no nonononono Vos sos mala vos me queres golpear por puro gusto.
Casimira: Eh, no fregués vos, vos eras el que quería jugar al papá y a la mamá.
Clodomiro: ¡Nada! Me estás engañan….
Casimira: (Interrumpiéndolo) Esperate, oí…
Clodomiro: (tranquilo) ¿Qué?
Casimira: La radio (se acerca al aparato le sube el volumen)
Locutor: Entonces señor escritor cuéntenos algún método para escribir buenos cuentos.
Escritor: Yo le recomiendo leerse en el periódico la sección de sucesos. Ahí podrá encontrar buena materia prima.
Locutor: ¿En serio? No sabía de esa estrategia.
Escritor: Vea por ejemplo esta nota, que ya tiene varios años: “Mujer conocida como Aurora Bonilla de 110 años fallece en el hospital psiquiátrico de un infarto. Al creer que hace cuarenta años dejó a sus hijos encerrados en el sótano de su casa en un lujoso residencial de la capital, decidió escaparse, pero su corazón le permitió correr más de una cuadra…”
Casimira: ¿Oíste?, esa mujer se llamaba como nuestra mamá.
Clodomiro: No, estás mal.
Casimira: Si, oí bien.
Escritor: Le repito la nota, para que vea lo hermoso que hay en ella: “Mujer conocida como Aurora Cuadra de 110 años fallece en el hospital psiquiátrico de un infarto, al creer que hace cincuenta años dejó a sus hijos encerrados en el sótano de su casa en un lujoso residencial de la capital, decidió escaparse, pero su corazón no le permitió correr más de una cuadra…”
Locutor: Hay mucha poesía en esa noticia.
Escritor: Esto es materia prima para un buen cuento, incluso da para una historia corta, que es más largo que un cuento pero menos que una novela breve.
Locutor: ¿Y cómo empezaría un cuento con esa historia?
Clodomiro: (asustado) Tenías razón, esa mujer se llama como nuestra mama.
Casimira: Viste
Clodomiro: ¿y ahora?
Casimira: No sé.
(Silencio)
Clodomiro: (Sorprendido) ¿Cómo es posible que haya pasado tanto tiempo? Ella dijo que no iba a tardar.
Casimira: (Se mira las arrugas de las manos, y ve las del cuello de Clodomiro) Es cierto que no tenemos la piel como cuando ella se fue, pero no es para tanto.
Clodomiro: Si, verdad. No es para tanto.
Casimira: No es para tanto.
Clodomiro: Mejor sigamos jugando, pero juguemos a otra cosa.
Casimira: ¿A qué querés jugar?
Clodomiro: (dudando) mmm… No sé
Casimira: Yo tampoco
Clodomiro: (animado) ¡Ya sé! Para mientra viene mi mama, a juguemos a que somos dos niños a los que su mama los dejó encerrado en el sótano; estamos acostados pero no dormidos. Uno de los dos está impaciente, y le pregunta la hora al otro. Luego se levantan y se ponen a jugar.
Casimira: Dale, pero yo soy el niño impaciente.
Clodomiro: Bueno, pero después de jugar cenamos juguetes, ¿oíste?
Casimira: (un poco molesta) Si. Después cenamos juguetes. Empecemos ya.
Clodomiro: Dale pues.
Regresan a sus camas. Clodomiro se acuesta en la cama de arriba, Casimira en la de abajo.
Locutor: Yo creo que habría que saber más si de esa señora. Para escribir un cuento, escritor.
Escritor: Eso es opcional. En este caso yo me di a la tarea de investigar acerca de quién era. Aurora Cuadra era esposa de un acaudalado finquero, allegado a Somoza. Como osó violar una de las sobrinas del dictador, su ahijada. Somoza mandaría a la Guardia nacional a arreglar cuentas. Temiendo la madre que sus hijos corrieran la misma suerte que su ahijada, los encerró en el sótano.
Locutor: ¿Y que pasó después?
Escritor: Esto es lo más cómico del asunto.
Locutor: ¿Qué pasó?
Escritor: No pasó nada. Se dio la insurrección, y los guardias nunca llegaron a la casa.
Locutor: ¿Nunca llegaron?
Escritor: Nunca. Aurora Bonilla y su esposa salieron huyendo del país dejando a sus hijos encerrados en el sótano.
Locutor: ¿Y cómo es que ella murió en el hospital psiquiátrico?
Escritor: Ella regresó en el 90. Se encontró con que la casa ahora pertenecía a alguien de las altas esferas del frente sandinista, y no pudo recuperar su casa,
Locutor: ¿Y que pasó con sus hijos?
Escritor: Nunca supo nada. Probablemente murieron.
Casimira: Clodomiro, apagá el radio que no me puedo concentrar para jugar.
Clodomiro: Apágalo vos, vos estás más cerca.
Casimira: Ya voy pues (Casimira lo apaga y regresa) Empecemos ya.
Clodomiro: Dale pues. Empecemos.
(Silencio)
Casimira: Clodomiro
(Silencio)
Casimira: Clodomiro
Clodomiro: (Casi dormido) ¿Qué?
Casimira: ¿Qué hora es?
Clodomiro: Las tres.
Casimira: ¿Las tres?
Clodomiro: Si, las tres.
(Silencio)
Casimira: Te acordás a qué hora dijo que iba a llegar.
Clodomiro: Sólo dijo que no tardaba.
Casimira: ¿Nada más?
Clodomiro: Sólo que no tardaba, nada más.
(Silencio)
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