The Smiths: Los Últimos Profetas de la Oscuridad del Norte

Los Smiths eran dos extremos: una persona muy reservada, Morrissey, y un par de indolentes que solo querían pasarlo bien. Johnny Marr estaba justo en el medio. Estaba con Morrissey, ponía cara de funeral un par de días, y luego se iba de fiesta con la gente. Johnny era el eje central.

–      Oz McCormick[2]

 

Doblemente marginales por separarse del movimiento post punk que convirtió a Manchester –su ciudad natal- en el epicentro musical europeo de los 70’s tardíos y por su ascendencia irlandesa, The Smiths a primera vista parece como el “sueño de un grupo de amigos que montan una banda y triunfan”, pero ese cliché no se cumple con esta sociedad musical. Su formación obedece a una suerte de “estudio de mercado” realizado por dos precoces historiadores del pop: Steven Morrissey, un introvertido pero intimidante escritor en ciernes sin aparentes dotes musicales; y Johnny Maher[3], ambicioso prodigio de la guitarra. No se trata de un grupo prefabricado por la industria musical, muy por el contrario, ninguna banda rock pop antes de The Smiths fue tan rabiosamente independiente en su génesis y decisiones, pero esta excesiva autonomía degeneró en la destrucción del que pudo haber sido el mayor portento musical desde The Beatles.

Nacido en 1959, pocos hubieran apostado a que el depresivo Steven Morrissey re significaría el concepto de estrella del pop. Uno de sus primeros recuerdos está asociado a una serie de infanticidios cometidos por una pareja de psicópatas, hecho en el que posteriormente se basarían algunas de sus canciones más emblemáticas. Estudiante menos que mediocre, pasaba las horas de clases dibujando retratos de cantantes andróginos y una vez culminado el bachillerato siguió estudiando un tiempo solo para no tener que trabajar. Sus únicas pasiones visibles era sentarse religiosamente los domingos en la tarde frente la televisión a comentar The Top of the Pops, leer ensayos sobre teoría feminista radicaly fundar clubs de fans para bandas denostadas como The New York Dolls. Ocasionalmente los diarios de la región publicaban encendidas cartas del joven Steven, quien pontificaba acerca de la decadencia de la escena musical británica, siendo sus víctimas favoritas los SexPistols, a los cuales deseaba “éxito” solo para que “quizá entonces puedan comprarse ropa que parezca que no han usado para dormir”.

Cansado de teorizar sobre música y convencido de tener el conocimiento que garantizaría el éxito pop, buscó infructuosamente unirse a alguna banda. Sus primeros intentos fueron tragicómicos y algunos amigos músicos le pidieron que audicionara solo para burlarse de “ese muchacho raro”. Irónicamente, fue una banda de punk, The Nosebleeds, la que le dio su primera oportunidad real. En los pocos conciertos que dieron juntos, Morrissey sorprendió al público con su deliberada ambigüedad sexual, letras oscuras y un poderos dominio escénico insospechable en alguien con fama de retraído contumaz.

 

Yo nunca tendré éxito como poeta, porque mis poemas se entienden.

–      Morrissey

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A pocas cuadras, Johnny Maher también creía tener la receta del éxito. Desde niño aprendió a tocar guitarra en las reuniones familiares donde se celebraba la herencia irlandesa y ya en la secundaria decían que Maher era “el mejor guitarrista del barrio”, lo cual en el Manchester de los 70’s no era poca cosa. Autodidacta de oído privilegiado, sorprendía a sus condiscípulos por la variedad de su repertorio, donde primaba el blues y rock and roll callejero estilo Rolling Stone. A diferencia del solitario Morrissey, quien pasaba recluido en su cuarto fantaseando con convertirse en un dios del pop, Johnny Maher –pese a ser cuatro años menor que su vecino- ya estaba dando pasos concretos para lograrlo[4]. Tras algunas bandas colegiales, se integró a los White Dice, quienes ya bregaban por obtener contratos con una disquera. Casi lo logran, pero tras un desastroso concierto en la Escuela de Estudios No Obligatorios de Wythenshawe, Maher se sintió decepcionado y junto al bajista Andy Rourke –quien fuera su compañero desde primaria- se marcharon para iniciar un proyecto funk llamado The Freak Party. Simultáneamente, los ya reconocidos TheThe lo convocaron a que sea su guitarrista, pero debido a la falta de recursos para trasladarse a vivir a Londres, Johnny tuvo que declinar la invitación.

Parecía que había pasado el tren para ambos jóvenes, pero un amigo en común le comentó a Maher sobre la existencia de un escritor ermitaño[5] con dotes de barítono y algo de experiencia sobre el escenario. Alocadamente y sin ninguna prueba alguna del talento de aquel desconocido, Johnny se presentó a la casa de los Morrissey y sin mediar presentación alguna dijo: “Así se conocieron Leiber y Stoller”[6]. La conversación que mantuvieron en la habitación de Morrissey bajo la sombra de un afiche de James Dean alcanzaría proporciones míticas. Compartían gustos anacrónicos como la olvidada cantante Sandie Shaw, pero más importante aún, tenían la misma visión de cómo se debería manejar cada uno de los aspectos de una banda que aspirara a hacer historia dentro del pop.

Si bien Maher –desde ahora en adelante Marr- ya había ejercido como cantante enThe Paris Valentinos, reconocía sus limitaciones en dicho rol y como letrista. En contraste, Morrissey tenía la voz y cuadernos llenos de letras esperando a que alguien les ponga música. Marr fue quien sugirió que Morrissey debía aparecer ante los medios como líder de la banda, ya que en la historia del pop siempre es el cantante quien atrae las luminarias. No le importó adoptar un papel secundario, pues lo suyo era la creación musical. Desde el inicio se decidió que se trataba de una sociedad de compositores en la que todos los posibles réditos económicos y aspectos administrativos serían manejados únicamente por la dupla, sin embargo, necesitaban empleados para la sección rítmica, así que Marr llamó a su amigo Andy Rourke para que se haga cargo del bajo. En la audición para baterista se presentó un punk con algunos ácidos de más, Mike Joyce, baterista de The Hoax. En medio de su nebulosa lisérgica, Joyce tocó con una fuerza que impresionó a Marr, siendo contratado de inmediato. La formación se selló con un capricho de Morrissey, quien insistió en que para las presentaciones en vivo la banda necesitaba una drag queencomo maestro de ceremonias, y nadie mejor que su amigo James Maker, con quien alguna vez fueron atacado por una pandilla de neonazis debido a sus vestimentasglam[7]Morrissey decidió que la banda debía llamarse “The Smiths” como respuesta a los pomposos nombre de las bandas de sus contemporáneos.

The Smiths implicaba un regreso a la esencia, y una anglicidad no exótica que prometía canciones sobre personas reales en situaciones reales, y no romances de isla fantástica o incoherencias enloquecidamente tecno.[8]

 

Con un amigo de Marr, Joe Moss como “manager a cargo”, debutaron en público fue el 4 de octubre de 1982 en un desfile de modas en el Ritz. Con parte de la batería destruida y tocando solo tres canciones, ofrecieron un show convincente que atrajo la atención del público. La resaca post punk había dado pasa al pop de sintetizador de los blitz kids o nuevos románticos, pero The Smiths rechazaron la superficialidad de dicho movimiento, así como el antimelódico simplismo del punk. Su estructura clásica de voz, guitarra solista, bajo y batería buscaba retomar los valores del rock barrial, pero potenciados con actitud y letras mordaces a lo Oscar Wilde, el escritor de cabecera de Morrissey. Rasgo característico de The Smiths fue que la sección rítmica tocaba a contrapié, por un lado Rourke se esforzaba en lograr armonías estructuradas desde su bajo, y por otro, Joyce en darle lo más duro posible a la batería.

En dicha época, por una cuestión de costos y mercadeo, la industria musical británica prefería los sencillos por sobre los álbumes completos. Tras ser rechazados por algunas discográficas, las maquetas de la banda llegaron a manos de Geoff Travis de Rough Trade, una tienda musical que evolucionó a disquera independiente y que contaba en su catálogo con algunas bandas medianas. El contrato fue firmado por Morrissey / Marr, ya que en términos contractuales, solo ellos eran The Smiths y los otros integrantes meros empleados bajo contrato verbal con la dupla. Firmar con Rough Trade en dicho momento fue una decisión adecuada: ninguna otra disquera hubiera tolerado el excesivo celo con que se manejaba el grupo, los bruscos cambios de opinión de Morrissey hasta en los aspectos más nimios y jamás los presionaron para que lograran un éxito en los charts… sin embargo, el contrato a largo plazo que firmaron con dicha disquera se convirtió en una mochila muy pesada cuando la banda progresó más allá de que la débil estructura de Rough Trade y las bravatas de Morrissey podían soportar. Si bien al final la banda intentó forzar la ruptura y pasar a una disquera grande, terminaron respetando su contrato. La poca repercusión que tuvieron fuera de las islas británicas se explica en esta masoquista fidelidad, que muy a su pesar, desarrollaron hacia el negocio de Travis.

 

La mayoría de sus verbosas letras hablan de acoso sexual a menores y de una experimentación sexual más madura. Odia a las mujeres con toda su alma, pero aún así es un intelectual.

–      Dave McCullough[9]

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Tras tres sencillos, la traumática renuncia de Joe Moss como manager encargado de la banda y una agria polémica por las acusaciones de la prensa sensacionalista de que las letras de varias de sus canciones[10] glorificaban el abuso a menores, graban su primer disco. Empezaron con el renombrado productor  Troy Tate, pero aparentemente a Morrissey no le gustó que este se hiciera demasiado amigo de Marr e insistió en que sea reemplazado. Finalmente el álbum homónimo “TheSmiths”salió al mercado en febrero de 1984 y no incluiría la polémica “Handsome Devil”. Tanto carátula como la mayoría de las líricas eran sexualmente ambiguas y perturbadoras, pero esta vez las críticas se enfocaron en sus deficiencias como músicos de estudio, no supieron transmitir la fuerza de sus apoteósicos conciertos, donde la gente portaba flores en la solapa en honor a Oscar Wilde e invadían el escenario para terror de los técnicos de sonido… todo esto incitado por el propio Morrissey. Durante la gira promocional Marr y Morrissey solo comían papas fritas y chocolate. La dieta de Andy Rourke era a base de heroína, pero esto fue ocultado al cantante, quien se manifestaba intolerante ante el uso de drogas y al mismo tiempo exaltaba los atentados terroristas del IRA, abriendo un nuevo frente de batalla: “La desgracia del atentado de Brighton es que Margaret Thatcher haya salido ilesa. La desgracia es que siga viva”.

“Meat is murder”, su segundo trabajo de estudio sacó a relucir toda la ira acumulada por Morrissey. Es una proclama virulenta contra la violencia, tanto entre los hombres como hacia los animales. “The Headmaster Ritual” es su venganza contra el sistema educativo, “Rusholme Ruffians” ataca a las pandillas juveniles y “Meat Is Murder” equipara los mataderos de reses con los campos de concentración. Al ser interpelado sobre su misantropía, el cantante afirmó: “Personalmente yo soy una persona incurablemente pacífica. ¿Pero que se consigue con eso? Nada. Hay que ser violento”. Varias radios se negaron a poner el disco, pero The Smiths no estaban dispuestos a hacer concesiones ante los medios. Tenían un público fiel que se sentía identificado con la furia de la banda. Se van de gira por Europa y Estados Unidos, y al regreso aparecen los primeros problemas de dinero entre los integrantes. Rourke y Joyce veían que mientras ellos seguían siendo pobres, Marr y Morrissey se compraban lujosos departamentos, lo cual produjo fricciones. Por otra parte, Johnny Marr se contagia de la verborragia de Morrissey y ataca a quien fuera su ídolo en la adolescencia: Keith Richard.

1986 trae más problemas: una disputa legal con la disquera congela el lanzamiento de “The Queen is Dead”, la adicción de Andy Rourke está fuera de control y es despedido de la banda, para luego –en un sorpresivo gesto humanitario del autócrata Morrissey- ser reintegrado. También contratan a Craig Gannon como guitarrista de apoyo. Sin embargo este disco sería el punto más alto de la banda con himnos como “Some Grils Are Bigger Than Others” y “There Is A Ligth That Never Goes Out”, así como su respuesta frente al amarillismo de la prensa: “Bigmouth Strikes Again”. El mayor éxito comercial de la banda vendría con un sencillo fuera del disco, “Panic”, donde Morrissey acompañado de un coro de infantes invita a ahorcar a los DJ’s de radio. Craig Gannon es despedido, dando origen a otra querella legal contra la banda. Para finalizar un año negro, Johnny Marr sufre un brutal accidente de tránsito del que salió ileso de milagro.

 

Tried living in the real world instead of a Shell

But I was bored before I ever again.

–      Shoplifters Of The World Unite[11]

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Aunque ya habían fichado por EMI, para recuperar su libertad se ven obligados a sacar un último disco con Rough Trade, y a inicios de 1987 graban “Strangeways, Here We Come”. En su momento tanto Marr como Morrissey afirmaron que este es el mejor trabajo del grupo, pero nadie comparte dicha opinión. Se trata de un álbum irregular, donde Johnny Marr y Morrissey parecen seguir rumbos distintos. Solo la canción “Girlfriend In A Coma” es recordada por sus fans. En medio de fuertes tensiones internas, el 7 de febrero tocaron en el Festival de San Remo, Italia. En un gesto idéntico -¿espontáneo?- al realizado por Mike Jagger en el mismo festival 20 años antes, Morrissey estuvo a punto de sabotear el show, pero al final cedió y The Smiths se presentó al que sería su último concierto. Nuevamente Morrissey exigió la cabeza de uno de sus empleados, Ken Friedman, manager a cargo de la mini gira europea, pero por primera vez Marr se opuso a los designios del cantante. Con la intención de descomprimir la situación, Johnny se fue de vacaciones a California y aprovechó para tocar con The Talking Heads. Esto dio pie a los rumores sobre la separación de la banda, la cual fue anunciada antes de ser cierta por la revista NME. Dicha publicación se basó en una serie de rumores de supuestos “amigos de la banda” y cuando el 1 de agosto de 1987 circuló la revista se apresuró lo inevitable. Poco importaron los boletines de prensa donde Morrissey desmentía categóricamente “la noticia”, el hecho es que nunca llamó a Marr para aclarar la situación y esa falta de comunicación terminó por cumplir la profecía mediática. A inicios de septiembre Mike Joyce oficializó su salida del grupo, aunque por un tiempo colaboró como músico invitado en la gira de Morrissey, quien con su disco “Viva Hate” consiguió lo que nunca lograron The Smiths: llegar a ser número uno y record de ventas en Inglaterra.

 

 

En la actualidad Morrissey llena estadios y sus declaraciones políticas mantienen el tono agresivo de su juventud. Este año publica su décimo disco solista, “World Peace Is None Of Your Business”, en medio de gran expectativa a escala global. Johnny Marr tras la ruptura cumplió su sueño juvenil de ser parte de The The. Se ha convertido en un productor y guitarrista de culto, colaborando con bandas del calibre de New OrderThe PretendersPet Shop Boys y Oasis, entre muchos otros. Los problemas legales de la dupla con Mike Joyce y Andy Rourke por las regalías económicas de la banda se extendieron hasta bien entrados los 90’s. Una reunión parece imposible, pero queda el mito de una banda única que durante 5 años puso de rodillas a la industria musical y al público, logrando vencer las limitaciones técnicas de sus integrantes, más no sus propios egos.

 

 

http://www.telegrafo.com.ec/cultura/carton-piedra/item/the-smiths-los-ultimos-profetas-de-la-oscuridad-del-norte.html


[1] Así fueron definidos por John Peel, emblemático presentador de BBC Radio, cuando los presentó por primera vez en su show. Peel fue toda una institución dentro del rock británico y sus gustos eclécticos abrieron la puerta del éxito a decenas de grupos no comerciales.

[2] Sonidista y jefe del equipo de The Smiths. Los “dos indolentes” a los que se refiere son el bajista Andy Rourke y el baterista Mike Joyce.

[3] Posteriormente para diferenciarse de su célebre homónimo que tocaba la batería en The Buzzcook, Jhonny gaelizaría su apellido a Marr.

[4] En palabras de su biógrafo Johnny Rogan, por ese entonces, “Maher era todo lo que Morrissey podría haber sido”.

[5] En dicha época, Steven Morrissey “se ganaba la vida” escribiendo libelos sobre actrices de Hollywood para la pequeñísima editorial Babylon Books.

[6] Compositores idealizados por Johnny Marr como el paradigma de lo que debe ser el trabajo de una dupla musical.

[7] Maker fue parte de la banda durante sus primeros conciertos. La experiencia finalizó cuando hábilmente Marr convenció a Morrissey de que estaba siendo opacado por su drag queen, quien fue despedido en el acto. Posteriormente durante su gira estadounidense de 1985, Morrissey volvió a empecinarse en tener como teloneros a un espectáculo drag, el cual no contó con el favor del público. Mucho se ha especulado sobre la sexualidad de Morrissey, quien se considera a sí mismo como un ser asexuado: “”No consigo imaginarme a mi cuerpo excitado sexualmente. Yo no rechazo el sexo. Tampoco lo acepto. Simplemente no existe, eso es todo”.

[8] ROGAN JOHNNY, Morrissey & Marr: La alianza rota, T& B Editores, Madrid, España, 1992, p. 158.

[9] Revista Sounds, 14 de mayo de 1983.

[10] “Handsome Devil”, “The Hand That Rocks The Cradle” y “Reel Around The Fountain”. De igual manera, los familiares de las víctimas de “los asesinatos de páramo” ocurridos a mediados de los 60’s, amenazaron con demandar al cantante por la letra de “Suffer Little Children”, pero tras hablar con Morrissey y convencerse de que sus intenciones en la canción eran nobles, desistieron.

[11] Treceavo y último sencillo publicado por la banda y que refleja el estado de agotamiento mental que sufrían The Smiths: “Intenté vivir en el mundo real en vez de un caparazón/ pero me aburrí antes de empezar”.

Fernando Escobar Páez
About Fernando Escobar Páez
Quito, 1982. Poeta y narrador. Ha sido traducidos al inglés, alemán, portugués y francés. Colabora regularmente con varios medios impresos en las secciones de cultura y política. Ha publicado Los Ganadores y Yo (Machete Rabioso Editores, Quito, Ecuador, 2006), Miss O’ginia (Doble Rostro Editores, Quito, Ecuador, 2011), Escúpeme en la verga (Editorial Cartonerita Niña Bonita, Zaragoza, España, 2013), (Camareta Cartonera, Guayaquil, Ecuador, 2013) y Miss O'ginia 2.0 y otras parafilias normales (Editorial FOC, Barcelona, España, 2013).